"Khyentse Rinpoche respondió:
«De hecho, deberías limitarte a observarlo. De verdad. No hagas nada. Incluso si existiese una fórmula para contrarrestarlo, algún tipo de solución, no deberías echar mano de ella. Solo obsérvalo. Sé que esto puede ser poco satisfactorio para los principiantes... Todo debe solucionarse de inmediato... Pero, en serio, incluso ese sentimiento es negativo. Limítate a observar. Por favor, confía en esto. De verdad que es lo más económico. No tiene ningún efecto secundario. Y harás muchos descubrimientos. En un par de meses añorarás ese sentimiento negativo. Serás como un pescador que pesca en un río donde no hay muchos peces. Querrás ese sentimiento negativo para poder apresarlo y sentirte gratificada.»
"Puede resultar difícil hacer algo así cuando sientes un dolor o una desesperación agudos. Pero, de nuevo, la clave es no hacer nada. Así, si estoy deprimido, puedo tratar de decirme: todo lo que has de hacer, tu única tarea, es no hacer nada. Siéntete deprimido. Duele. Y no pasa nada."
"David Foster Wallace hizo una observación parecida en uno de sus cuadernos de notas. Wallace sospechaba que todo el mundo padecía «algún tipo de dolor muy profundo que siempre está ahí, aunque solo sea algo que flota en el ambiente, en tono menor», y añadió que «la mayoría de nosotros gastamos casi todo nuestro tiempo y energías intentando distraernos de que sentimos [ese dolor] o tratando al menos de no sentirlo directamente o con toda nuestra atención».
"Wallace y Khyentse Rinpoche coinciden en que huir del dolor o esconderse de él sirve más para agravar el problema que para solucionarlo. Lo que hace que me plantee: ¿y si intentase encarar mi dolor de una forma más creativa que mi habitual acto reflejo de miedo, ese «aparta los dedos del fuego»? ¿Qué supondría?"
"Poco a poco voy aprendiendo que tratar de controlar cómo me siento se parece mucho a tratar de controlar cómo se sienten las personas que me rodean: es del todo inútil y contraproducente. Debo descartar la idea de que tengo el control. También he de aprender a permitirme sentir dolor."
"La doctora Sunita Puri, una médica de cuidados paliativos que ha ayudado a miles de personas a morir y a sus seres queridos a aceptar esa muerte, escribe: «He aprendido a mirar cuando lo que quiero es desviar la vista. He elegido seguir allí cuando lo que deseo es salir corriendo de la habitación y llorar. El preludio de la compasión es la voluntad de ver».
"Y esa voluntad de ver lo es todo."
"Desde que tenía cuatro años he deseado salir corriendo de la habitación y llorar. Pero he aprendido que puedo elegir quedarme ahí y ver lo que soy en realidad."
Clancy Martín: Cómo no acabar con todo (Ed. Gatopardo)