sábado, 16 de mayo de 2026

dejar fluir 2

 "Dolerse es otra cosa muy distinta que sufrir. El dolor y la tristeza circulan si les abrimos el paso, y el sufrimiento es la consecuencia de cerrárselo."

"Igual que un río fluye naturalmente y, por muchos obstáculos que encuentre, lo seguirá haciendo, la vida necesita ser expresada y siempre empujará para ello. Y el dolor forma parte de la vida, como el placer o el miedo."


"El esfuerzo que hacemos para eludir lo que sentimos (cuando nos resulta difícil o incómodo) puede hacernos sufrir, y mucho. Negar aquello que nos duele, quitarle importancia, ponernos hiperactivos para no enterarnos, disfrazarnos de «estoy bien» o «no pasa nada» (cuando sí que pasa) son formas de pretender distraer y evitar, inútilmente, aquello que nos está pasando por dentro."


"Es muy común que la persona, a pesar de ser consciente de que está haciendo terapia para encarar su propia verdad, se niegue a sí misma su malestar, su enfado, su tristeza, su miedo."


"Mi labor es ayudarla a que se dé cuenta de lo que está haciendo y cómo lo está haciendo (dejando de respirar o engañándose a sí misma, por ejemplo) para que poco a poco pueda ir aflojando la resistencia que ejerce para que «eso» que pretende evitar no sea visto o no sea expresado. De esa forma irá adueñándose de su propio sentir y de su propia experiencia y, naturalmente, irá desarrollando los recursos para poder sentirse triste, agresiva o miedosa, y, cuando se permite eso y le abre el paso para que circule, acabará pasando. En cambio, cuanto más se resiste a ello, más perdura el sufrimiento causado por la propia resistencia."


"Así que tengo dos opciones: o fluyo con la vida o me resisto a ella."


"Y fluir no es ponerle buena cara a todo ¡no! (eso sería falsearme). Fluir es permitirme sentir lo que sea que siento, abrirle el paso sin oponerme a lo que soy y sin pelearme conmigo."


"Y sí, es cierto, no es nada fácil y muchas veces no puedo o no quiero hacerlo."


"Y, por supuesto, me sigo resistiendo, y pretendo muchas veces que los demás sean como yo quiero que sean y hagan lo que yo quiero que hagan, y me encuentro a menudo haciendo mil piruetas para evitar mi destino (o el que imagino). Ese es el mayor generador de ansiedad y de angustia, junto con negar lo que está ocurriendo, porque no me gusta, porque me duele, porque me asusta. Mucho esfuerzo estéril y mucha energía malgastada."


"Dejar que eso que me está sucediendo me suceda es para mí el secreto (y voy a atreverme a decirlo...) de la felicidad. Abrirme a lo que soy y a lo que siento, al dolor y al placer, dejar paso a la alegría, a la ilusión, al miedo, a la tristeza, a la furia, a sentir amor y agradecimiento, a sentir celos, incertidumbre, satisfacción, etcétera, es vivir en plenitud mi existencia."


"Aceptar aquello que siento y que soy no es resignarme, es liberarme. Y, como terapeuta, esa actitud de «dejar que suceda» es para mí quizás la más difícil de alcanzar: si dejo que el paciente sea lo que es y que le pase lo que le pasa, sin pretender que sea otra cosa que eso, irá contagiándose poco a poco de esa actitud de permiso para ser quien es."


"Tengo comprobado, que cuando estoy en ese lugar de no pretender nada más que estar presente, sin intentar, ni externa ni internamente, que nada de lo que le ocurre a la persona sea diferente de lo que es, eso tiene, como si de un cuentagotas se tratara, un efecto que ayuda a que la persona vaya reconciliándose consigo misma. Y esto lo aprendí y lo entrené mucho durante mis años de terapia. Mi terapeuta no pretendía que lo que me pasaba fuera distinto, me acompañaba en ello con total respeto y permiso, y eso fue fundamental para que yo fuera aprendiendo a relacionarme conmigo de esa manera, sin juicio, con comprensión y con espacio interno para dejarlo ser, para dejarme ser."


"Me ayuda recordarme a mí misma que yo no estoy ahí para que esa persona cambie, sino para acompañarla en el proceso de acercarse a sí misma y vaya entrenándose en eso de «dejar que le suceda lo que le sucede», y esa, para mí, es la verdadera transformación: pasar de pelearse consigo misma a aceptar quien es y a asumir sus propias responsabilidades."


"Y eso solo puedo hacerlo en la medida en que lo hago conmigo. Aquello que yo no pueda sostener aquí dentro no voy a poder acompañarlo en el otro; si yo no puedo dejar que suceda en mí, no voy a poder dejar que suceda en ti."



Alba Yagüe Megías:  Cosas que escuché en terapia (Plataforma editorial)

martes, 12 de mayo de 2026

dejar fluir

 La transición de "retener" a "dejar fluir" es, en esencia, la base de muchas prácticas que buscan la paz mental. A menudo, el sufrimiento no nace de la emoción en sí, sino de la resistencia que oponemos a ella o del intento de controlarla.


La Observación sin Juicio


Para que una emoción fluya, primero hay que dejar de etiquetarla como "mala" o "indeseable". Al aplicar una especie de suspensión del juicio sobre lo que sientes, permites que la emoción exista como un fenómeno natural, similar al clima.


En lugar de decir "no debería estar triste", intenta decir "estoy experimentando una sensación de tristeza". Esto crea un espacio entre tú y la emoción.



Localización Corporal


Las emociones son eventos físicos antes que pensamientos. Si las mantienes solo en la cabeza, se vuelven circulares y generan rumiación (sufrimiento).


Cierra los ojos y busca dónde se siente la emoción en el cuerpo. ¿Es un nudo en el estómago? ¿Presión en el pecho? Al enfocarte en la sensación física pura, le das una vía de salida al sistema nervioso.



El Principio de No-Resistencia


A veces, el mayor esfuerzo es precisamente "no hacer nada" para cambiar lo que sentimos en el momento. El concepto de fluir implica entender que toda emoción tiene un ciclo: nace, llega a una cima y se desvanece.


Imagina la emoción como una ola. Si intentas detenerla, te golpea con fuerza; si te relajas y dejas que pase sobre ti, eventualmente llega a la orilla y se disuelve.



La Aceptación Radical


Aceptar no significa que te guste lo que sientes, sino reconocer que ya está ahí. Luchar contra una emoción que ya ha surgido es como intentar pelear contra la lluvia porque no quieres mojarte.


Respira profundamente y, mentalmente, "abre espacio" alrededor de la sensación. Di para tus adentros: *"Doy permiso a esta sensación para estar aquí el tiempo que necesite".



El dolor (la emoción) puede ser inevitable, pero cuando la resistencia tiende a cero, el sufrimiento también disminuye. Al dejar de luchar, la energía que usabas para reprimir se libera, permitiéndote recuperar la calma con mayor rapidez.


Es un proceso que requiere mucha paciencia con uno mismo, pero cada vez que permites que una emoción pase sin juzgarla, fortaleces tu resiliencia emocional.



by Gemini 

domingo, 10 de mayo de 2026

paciencia

 "Cuando conocemos a una persona paciente, nos preguntamos si esa persona ha adquirido esta cualidad a través de la dedicación y del esfuerzo, bien si es algo connatural a ella desde que nació. Por más que sepamos que no podemos escudarnos atribuyéndolo a algo congénito, como el color de sus ojos o su género."


"Esta manera de enfocar la cuestión es una manera de engañarse a sí mismo, de esquivar la difícil tarea de aprender a ser paciente. Es probable que existan personas más predispuestas a la paciencia que otras, pero la cualidad de paciencia no es exclusiva de los seres humanos. Es un patrimonio intangible, un bien inmaterial que todos podemos cultivar, un poder espiritual que todos podemos descubrir en las entrañas más íntimas de nuestro ser."


"Todos tenemos una imagen mental de lo que es una persona paciente. Podríamos poner ejemplos que nos son familiares de personas a quienes conocemos y tratamos, tanto en el ámbito familiar como en el mundo laboral. Hay quien pensará en su abuela; otros recordarán a una amiga o a un compañero de trabajo. Observamos que tienen este don, esta cualidad intangible que las convierte en personas excelentes y deseables a la vez. Aunque no siempre lo reconozcamos, nos lo han demostrado en diversas ocasiones. Poseen la virtud de no perder la calma, contener el exabrupto, el insulto o la hiel de sus corazones. Disfrutan de la suerte de no ponerse nerviosos, de no inquietarse, de continuar su trabajo como si no sucediera nada."


"La compañía de una persona paciente nos complace porque sabemos que será tolerante con nuestras imprecisiones y que tendrá cuidado de no ofendernos. Ante una persona así, nos expresamos con naturalidad puesto que no nos hace falta actuar calculadamente, ni temer malentendidos. En ocasiones, esta paciencia que le atribuimos nos puede llevar al descuido, a un exceso de confianza. Al partir del supuesto de que lo aguantará todo, hacemos peticiones que son abusivas. Es el peligro que corren las personas pacientes, que pueden ser instrumentalizadas fácilmente por los demás, al soportarlo todo, o casi todo, en silencio. Es necesario que sepan protegerse antes esos abusos, fijando unos límites."


"La paciencia, como cualquier otra virtud, no es algo que se tenga o se deje de tener; no es un objeto físico que se pueda comprar, vender o alquilar. Es una adquisición interior, una fuerza moral, un poder del alma, una cualidad del ser y no del tener. Es un predicado de la persona, no una posesión material. No se trata de tener o no tener paciencia, la cuestión es ser paciente. Y para llegar a serlo, hay que desear y reconocer el valor de la paciencia. No hace falta inquietarse, si todavía no forma parte de nuestra personalidad moral. También hay que ser paciente con nuestras dosis de impaciencia, manteniendo puesta la esperanza en el futuro. Hasta para adquirir paciencia, hay que ser paciente."


"Hay actividades humanas que requieren especialmente la virtud de la paciencia, como, por ejemplo, la meditación. En el sentido que en occidente se le da al término, la meditación consiste en darle vueltas a una idea, reflexionando sobre ella hasta acabar integrándola completamente en la estructura de la propia personalidad, formando un todo con nosotros. Es una práctica paciente, un movimiento circular que gira una y otra vez sobre sí mismo, pero no es un círculo vicioso puesto que con cada giro se gana en profundidad y amplitud."


"A menudo, la dificultad no radica en aguantar a los demás, en tolerar sus embestidas, sino en soportarse a uno mismo. La paciencia es la fuerza interior que nos permite transigir con el ritmo de los demás y su manera de actuar, pero, antes que nada, es la reciedumbre interna que nos hace falta para enfrentarnos a nosotros mismos. «En esta vida, la paciencia debe ser el pan nuestro de cada día, pero la necesitamos particularmente para nosotros mismos, porque no hay nadie tan pesado como nosotros», escribe Francisco de Sales."



Francesc Torralba:  La paciencia (Ed. Milenio)

sábado, 25 de abril de 2026

humildad ante Dios

 La humildad ante Dios no es un acto de autodesprecio, sino un ejercicio de realismo espiritual. Es el reconocimiento de nuestra posición como criaturas frente al Creador, aceptando que nuestras capacidades, vida y aliento dependen de una fuente superior.


La humildad comienza con la honestidad. En la presencia de lo divino, las máscaras sociales y el ego se desvanecen.


Una persona humilde ante Dios no llega con una lista de exigencias, sino con una disposición de apertura.


Silencio: Callar el ruido interno para poder percibir la "voz suave" de la conciencia o la guía espiritual.


Obediencia: No como una imposición ciega, sino como la confianza de que existe un propósito mayor que el propio deseo inmediato.


El Reflejo en el Trato al Prójimo: San Agustín decía que la humildad es la base de todas las demás virtudes. La verdadera prueba de nuestra humildad ante Dios es cómo tratamos a quienes nos rodean:


 "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes".


La humildad ante Dios es, en última instancia, libertad. Nos libera de la carga de tener que ser dioses de nuestra propia vida, permitiéndonos descansar en una voluntad más sabia y amorosa que la nuestra.



by Gemini

jueves, 16 de abril de 2026

dejar de reprimir

 Dejar de reprimir lo que duele o molesta suena contraintuitivo. Evolutivamente, estamos programados para alejarnos del fuego, pero cuando el "fuego" es una emoción o una sensación interna, intentar huir solo hace que el humo llene toda la casa.

La represión suele nacer de un juicio: "No debería sentirme así" o "Esto es malo". Ese juicio crea una segunda capa de malestar (metasentimiento).


Cuando aparezca la sensación, nómbrala sin adjetivos dramáticos. En lugar de decir "Me siento fatal", intenta con: "Siento una presión en el pecho" o "Hay una vibración de inquietud en mis manos". Al describirlo como un fenómeno físico, le quitas el poder del relato mental.


La neurocientífica Jill Bolte Taylor explica que la respuesta química de una emoción dura aproximadamente 90 segundos desde que se gatilla hasta que se disipa. ¿Por qué sufrimos más tiempo? Porque alimentamos la sensación con pensamientos recurrentes.

 

Si sientes una ola de ansiedad o tristeza, intenta observarla durante un minuto y medio sin intentar cambiarla. Mira cómo sube, llega a su pico y empieza a bajar. No luches contra la ola, simplemente flota en ella.


A menudo sentimos que la sensación desagradable nos inunda porque nos volvemos "pequeños" frente a ella. Imagina que tu conciencia es una habitación amplia y ventilada. La sensación desagradable es solo un mueble en el centro. No tienes que sacarlo de la habitación; solo tienes que dar un paso atrás y ver cuánto espacio libre hay alrededor de ese objeto. Tú eres el espacio, no el mueble.


La represión es un acto mental, pero la sensación es física. Para dejar de reprimir, tienes que "bajar al cuerpo".


Cuando dejas de gastar energía en mantener la puerta cerrada (represión), esa energía queda libre para otras cosas: creatividad, enfoque y descanso real. Al permitir que la sensación entre, permites también que se vaya.



by Gemini

miércoles, 8 de abril de 2026

el recuerdo de Dios 2

 El "recuerdo de Dios" es un concepto que atraviesa la mística, la filosofía y la psicología profunda. No se trata de recordar un dato biográfico o un evento pasado, sino de una "reconexión con una esencia" que, según estas tradiciones, siempre ha estado ahí pero ha sido cubierta por el "ruido" del ego y el mundo.


1. Como un "Reconocimiento" (Anamnesis)


Desde la perspectiva platónica y de muchos místicos cristianos (como San Agustín), recordar a Dios es un acto de "memoria del alma".


Se cree que el alma tiene una huella de su origen. Recordar a Dios no es aprender algo nuevo, sino "despertar" a una verdad que ya posees.


 Agustín decía: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti". El recuerdo se manifiesta primero como un anhelo o una sensación de que "falta algo".



2. El "Dhikr" en el Sufismo


En la tradición islámica sufí, el "Dhikr" es literalmente "recuerdo" o "mención".


No es un pensamiento fugaz, sino una práctica para mantener la conciencia de lo divino en cada respiración.


Se dice que el recuerdo constante "pule el espejo del corazón", eliminando las manchas del ego para que la luz de Dios pueda reflejarse con claridad.



3. Como un Estado de Presencia


Para muchos, el recuerdo de Dios no es una imagen mental, sino un "estado de atención plena"


Recordar a Dios es reconocer la unidad en la diversidad; ver la "mano del artista" en un atardecer, en el silencio o en el rostro de otra persona.


Es el fin del olvido de uno mismo. Cuando recuerdas la fuente, dejas de estar perdido en las preocupaciones del futuro o los lamentos del pasado.



4. La Calidad del Sentimiento


¿A qué "sabe" ese recuerdo? Quienes lo describen suelen coincidir en ciertos rasgos:


Paz profunda: Una quietud que no depende de las circunstancias externas.


Pertenencia: La desaparición de la soledad radical; la sensación de estar "en casa".


Gratitud espontánea: Un desbordamiento de alegría por el simple hecho de ser.



El recuerdo de Dios es como el "agua para un pez". El pez a veces olvida que está en el océano porque el agua es lo que lo rodea y lo sostiene por completo. "Recordar" el océano es simplemente darse cuenta de aquello en lo que ya vive, se mueve y tiene su ser.


En resumen, el recuerdo de Dios es más un "sentir" que un "pensar". Es el retorno de la conciencia a su centro, un instante de claridad donde desaparece la separación entre la criatura y el Creador.



by Gemini



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El Recuerdo de Dios en el Sufismo



"La práctica más fundamental, la base del sufismo, es la toma de conciencia constante de Dios."


"Si el discipulo menciona a su Señor en cada momento, encontrará paz y satisfacción en su corazón, elevará su espiritu y su alma y llegará a sentarse en Presencia de su Señor."


"El dhikr pule el corazón y es la fuente del aliento Divino que reaviva los espíritus muertos llenándolos con las bendiciones de Allah, decorándolos con Sus Atributos y trayéndolos desde el estado de desatención al estado del completo despertar."


"Si nos mantenemos ocupados con el recuerdo de Allah se nos otorgará la felicidad y la paz. El dhikr es la llave de la felicidad, la llave de la alegría y la llave del Amor Divino."


"Ibn Abbasr dijo, "Allah Todopoderoso y Exaltado puso un límite sobre todas las obligaciones que les ordenó a todos los seres humanos excepto para el dhikr. Para ello no hay límite".


"El dhikr no debe cesar ni de día ni de noche, ni en tierra ni en mar, viajando o en casa, en la riqueza o en la pobreza, sanos o enfermos, en secreto o abiertamente, hay que acordarse de Dios en todas las situaciones."


"La tendencia fundamental del hombre caído es dispersiva. Como vive como si él fuera solamente su ego, su inteligencia se "externaliza" y se dispersa. Está "repartida entre mil asuntos sin importancia, entre miles de deseos y cosas grandes y pequeñas". El objetivo inmediato del método es invertir esta tendencia dispersiva; y puesto que la condición presente del hombre resulta del "olvido" (ghaflah) de su esencia pretemporal, el medio mediante el cual se produce la concentración se conoce como dhikr, "recuerdo" de Dios. (William C. Chittick: "La doctrina sufi de Rumi").


"¿Pues no es acaso el Recuerdo de Allah con lo que se tranquilizan los corazones? (Corán, 13:28).


"Es pues a través de la Remembranza que se purifican las partes burdas, se iluminan las partes oscuras del ser y se pule el espejo del corazón. Dice Mevlana: "Al sacar tierra poco a poco, día tras día, llegarás a dar por fin con el agua pura". Y también nos señala que: "Los sufis pulen el corazón con la Remembranza y la Meditación, de manera que el espejo del corazón pueda recibir imágenes de la dimensión no visible". Por consecuencia, nuestra principal arma y escudo en nuestra guerra santa contra las características negativas del ego es el Recuerdo de Dios; si lo dejamos, el enemigo ganará terreno; si somos perseverantes, con la ayuda de Allah, saldremos victoriosos."


"Esta práctica de adoración es muy sencilla y fácil de llevar a cabo, ya que no requiere esfuerzo alguno ni tampoco precisa tiempo o dinero, y la puede hacer cualquier musulmán o musulmana en cualquier tiempo y lugar."


"El recuerdo de Allah ilumina la cara y el corazón."


"El recuerdo de Allah es el medio por el cual el buscador logra el fruto de los estados espirituales, hasta alcanzar las Luces de la Presencia Divina. El dhikr es una semilla que el invocador siembra en su corazón en el viaje hacia Allah; esta semilla se embebe en cada invocación de la alabanza a Allah y del conocimiento que otorga el dhikr."


"Para estar despiertos en todo instante, tenemos que hacer dhikr de Allah en cada aliento y en todo momento de nuestra vida."


"El dhikr es separación de las cosas que nos hacen sufrir y es reunificación en la Fuente."


"Al principio de hacer dhikr resulta difícil, pues falta el hábito y la comprensión de los significados que pudieran aparecer, pero según se va instalando en el recitador el saboreo, gracias al hábito de la recitación, emerge el placer y la necesidad de hacer dhikr."


"Si mantenemos la atención en el recuerdo de Allah, alcanzaremos la satisfacción y la paz, porque el dhikr es la llave de la felicidad, la alegría y el Amor del Amado."


"Por eso, la práctica del dhikr es medicamento y cura para todas las enfermedades: las del ego, las del cuerpo y las del corazón. En la invocación el corazón se ve liberado del miedo a la creación y de la ansiedad de la provisión, acción mediante la cual se hace el buscador responsable de su existencia."


"El dhikr es la joya del Sufismo y del Islam; con ella podemos alumbrar nuestro Sendero de la Verdad y nuestros corazones y así lograr en esta vida del mundo de las formas, la contemplación iluminada de los significados de la existencia y la alquimia de la felicidad; y en la otra vida, después de la muerte, el encuentro gozoso en los Resplandores de Allah."


"Pidámosle a Allah que haga florecer en nuestros corazones las semillas del dhikr, y así poder ser un Recuerdo para los que se olvidaron de Allah. Pidámosie a Allah que nos otorgue una sinceridad en el camino y en la búsqueda de Su Presencia."


WEBIslam

domingo, 5 de abril de 2026

saber decir no

 Saber decir "no" es una de las habilidades de supervivencia emocional más importantes que existen. No se trata de ser antipático, sino de ser honesto contigo mismo y con los demás.


Los momentos clave en los que un "no" es absolutamente necesario:



1. Cuando compromete tus valores o principios


Si alguien te pide hacer algo que choca directamente con tu ética, tus creencias o tu integridad, no hay espacio para la duda.


 * La señal: Sientes un "nudo" en el estómago o una sensación de culpa antes de empezar.



2. Cuando tus recursos están al límite (Tiempo y Energía)


No puedes servir de una jarra vacía. Si aceptar una nueva tarea significa que no dormirás, que descuidarás tu salud o que fallarás en tus responsabilidades actuales, decir "sí" es una mentira.


 * La clave: Es mejor un "no" a tiempo que un "sí" que termina en un trabajo mal hecho o en un burnout.



3. Cuando lo haces solo por complacer o por miedo


Si tu única motivación para decir "sí" es evitar que alguien se enoje, evitar un conflicto o buscar validación externa, estás cediendo tu poder personal.


 * El mantra: "Quien se enfada porque pones un límite, es precisamente quien más necesitaba que lo pusieras".



4. Cuando el intercambio es injusto


En las relaciones (laborales o personales) debe haber reciprocidad. Si te das cuenta de que siempre eres tú quien cede, quien ayuda y quien sacrifica, pero nunca recibes lo mismo, el "no" es una herramienta de equilibrio.



5. Cuando te aleja de tus propias metas


Cada vez que le dices "sí" a algo que no te importa, le estás diciendo "no" a algo que sí te importa. Tu tiempo es finito.


 * Pregunta de oro: ¿Esto me acerca a donde quiero estar, o solo estoy ayudando a otro a llegar a donde él quiere?




by Gemini 

sábado, 4 de abril de 2026

no hay felicidad sin incomodidad

 La idea de que la felicidad y la incomodidad son dos caras de la misma moneda no es solo un consuelo para los malos tiempos; es una descripción de cómo funcionamos.


1. El Contraste Sensorial y Emocional


Nuestra mente funciona por contraste. Es difícil apreciar el calor del hogar si nunca has sentido el frío del exterior.


 * La Adaptación Hedónica: Si estuviéramos en un estado constante de "placer", ese nivel se convertiría en nuestra nueva base (neutralidad) y dejaríamos de sentirlo como felicidad. La incomodidad "resetea" nuestros receptores de gratitud.


2. El Concepto de "Eustrés"


No todo el estrés es malo. El eustrés es ese estrés positivo o incomodidad necesaria que surge ante un reto (como aprender un idioma, entrenar para una maratón o empezar un proyecto).


 * La satisfacción que sigue a superar esa incomodidad es una de las formas más duraderas de felicidad, conocida en psicología como autorrealización.


3. La Paradoja del Esfuerzo


Si analizas los momentos más felices de tu vida, probablemente muchos de ellos fueron el resultado de un esfuerzo previo que dolió un poco:


 * Logros: Estudiar meses para un examen.

 * Relaciones: La vulnerabilidad de abrirte a alguien (que es muy incómoda) es lo que permite la conexión profunda.


4. La Química del Cerebro


Desde una perspectiva biológica, la superación de la incomodidad libera dopamina y endorfinas.


 * Cuando nos exponemos a una incomodidad voluntaria (como un baño de agua fría o un entrenamiento intenso), el cuerpo compensa buscando la homeostasis, lo que genera un "subidón" de bienestar posterior que es mucho más estable que el placer instantáneo.


Es como intentar apreciar una pintura sin sombras; sin la profundidad que da lo oscuro, la luz no tendría dónde resaltar.


Se podría decir que hoy en día nuestra sociedad está perdiendo capacidad de ser feliz precisamente por intentar evitar cualquier rastro de incomodidad.



by Gemini 

viernes, 3 de abril de 2026

reordenar las prioridades

"Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás se dará por añadidura" (Mateo 6:33)


Es una invitación a reordenar las prioridades de la vida, sugiriendo que cuando nos enfocamos en lo espiritual y lo ético, las preocupaciones materiales tienden a ocupar su lugar correcto sin generar angustia.


La promesa sugiere que las necesidades básicas —comida, sustento, bienestar— no deben ser la fuente de nuestra ansiedad principal. Al enfocarnos en el "por qué" vivimos (el reino), el "cómo" sobrevivimos (lo material) fluye como consecuencia natural de una vida equilibrada y con propósito.


A veces pasamos la vida corriendo tras la "añadidura" y terminamos exhaustos. Esta frase propone un giro de 180 grados: invierte en tu propósito y tus valores, y el resto del rompecabezas se armará solo.


La idea central es que, cuando nos enfocamos en lo trascendental, lo cotidiano suele encontrar su lugar.


A menudo nos desgastamos persiguiendo las "añadiduras" (dinero, reconocimiento, estatus) y terminamos vacíos. El consejo aquí es buscar primero el propósito y la ética (la justicia).


 Al centrarse en lo que uno puede controlar —sus acciones, su integridad y su búsqueda espiritual o de valores—, el estrés por el futuro incierto disminuye.


A veces pasamos la vida construyendo la casa (lo material) sin fijarnos en los cimientos (el propósito). Esta frase propone invertir la ecuación.



by Gemini

la confianza en Dios

 Hablar de la confianza en Dios es tocar uno de los pilares más profundos de la experiencia humana y espiritual. No se trata simplemente de un optimismo ciego, sino de una postura del corazón ante la incertidumbre.


A menudo, el estrés surge del deseo de controlar variables que están fuera de nuestro alcance. Confiar en Dios significa aceptar que, aunque nosotros hagamos nuestra parte, el resultado final descansa en una sabiduría mayor. Es el paso de la preocupación a la ocupación con paz.


Uno de los mayores desafíos de la fe es que los tiempos divinos rara vez coinciden con nuestra urgencia. Confiar implica creer que:


 * Un "no" ahora puede ser una protección.

 * Una espera puede ser un tiempo de preparación necesaria.

 * El panorama completo solo se ve con el tiempo.


La confianza no es la ausencia de problemas, sino la presencia de una calma interna a pesar de ellos. Como dice la famosa analogía: no es que la tormenta deje de arreciar, es que el ancla es lo suficientemente fuerte para sostener el barco.


Estos enfoques suelen ayudar:


 * Gratitud: Recordar momentos pasados donde las cosas se resolvieron (incluso cuando parecían imposibles) fortalece la convicción de que volverá a suceder.


 * Aceptación: Entender que la vida tiene ciclos y que no todos los días son de cosecha; algunos son de siembra en silencio.


 * Oración o Meditación: Espacios de silencio para recalibrar el espíritu y recordar que no estamos solos en el proceso.


Confiar es la capacidad de caminar hacia lo desconocido manteniendo la certeza de que serás sostenido.



by Gemini 

sábado, 14 de marzo de 2026

el recuerdo de Dios

 Hablar de "El recuerdo de Dios" es entrar en un terreno que mezcla lo profundamente espiritual con lo filosófico y lo poético. Dependiendo de la lente con la que se mire, este concepto puede tener significados muy distintos.


1. La perspectiva Mística y el Dhikr


En tradiciones como el sufismo (la rama mística del Islam), el Dhikr es literalmente el "recuerdo" o la "mención" de Dios. No es solo un proceso mental, sino un ejercicio del corazón para:

 * Limpiar el ego.

 * Reconocer la presencia divina en cada respiración.

 * Salir del "olvido" en el que cae el ser humano debido a las distracciones del mundo material.


2. La "Anamnesis" Platónica y la Chispa Divina


Desde una visión más filosófica o gnóstica, el recuerdo de Dios es en realidad un recuerdo de nuestro origen.

 * Se dice que el alma, al encarnar, olvida su procedencia divina.

 * Aprender o despertar espiritualmente no sería adquirir conocimiento nuevo, sino recordar lo que nuestra esencia ya sabía antes de nacer.


3. Un refugio en la adversidad


Para muchos, "el recuerdo de Dios" es un acto de voluntad en momentos de crisis. Es la decisión consciente de volver la mirada hacia lo trascendente para encontrar:

 * Paz interior: La sensación de que no se está solo.

 * Propósito: Entender que hay un orden o un sentido detrás del caos aparente.


4. En la literatura y la poesía


Muchos poetas, como San Juan de la Cruz o Rumi, describen este recuerdo como una "herida de amor". Es la nostalgia de algo infinito que sentimos en medio de lo finito. Como si el ser humano fuera un exiliado que añora su verdadera patria.


"No soy yo quien recuerda a Dios, es Dios quien se recuerda a sí mismo a través de mi corazón."



by Gemini