[...] Los sueños que durante toda su vida había esperado vivir ya no se harían realidad. Era demasiado tarde. Esto le provocaba una continua angustia y la atormentaba.
«¿Por qué no hice simplemente lo que quería? ¿Por qué permití que me dominase? ¿Por qué no tuve la fuerza suficiente?», fueron preguntas que escuché a menudo. Estaba tan enfadada consigo misma por no haber reunido el valor necesario... Sus hijos me confirmaron lo dura que había sido su vida y, como yo, sentían compasión por ella.
Me decía: «Nunca dejes que nadie te impida hacer lo que deseas, Bronnie. Prométeselo a esta mujer moribunda». Se lo prometí y a continuación le conté lo afortunada que me sentía por haber tenido una madre maravillosa, que me había inculcado la independencia con su ejemplo.
«Mírame ahora -prosiguió Grace-. Muriéndome. ¡Muriéndome! ¿Cómo es posible que, después de haber esperado tantos años para ser libre e independiente, ahora sea demasiado tarde?». Era innegable que se trataba de una situación trágica, que me serviría de recordatorio constante para vivir a mi manera.
[...] «Prométele a esta moribunda que siempre serás consecuente contigo misma, que tendrás valor para vivir como lo desees, sin que te importe lo que piensen los demás.» Las cortinas de punto se agitaron suavemente, permitiendo que la luz del día entrase en la habitación, mientras nos mirábamos con cariño, lucidez y decisión.
«Te lo prometo, Grace. Es lo que intento hacer. Pero te prometo que no dejaré de hacerlo nunca», le respondí de todo corazón. Cogiéndome de la mano, sonrió al saber que al menos la lección que ella había aprendido no sería completamente en vano.
Bronnie Ware: Los cinco mandamientos para tener una vida plena: ¿De qué no deberías arrepentirte nunca? (Ed. De bolsillo)