domingo, 8 de mayo de 2011

Tolerancia a la ambigüedad

Tolerancia a la ambigüedad significa que no necesitamos respuestas rápidas, ni tener que controlarlo todo. Las respuestas que damos a los interrogantes existenciales y las soluciones a los problemas vitales no tienen por qué ser ni perfectas ni definitivas. Debemos sentirnos cómodos con las respuestas parciales y las explicaciones incompletas. Hay que resistirse a la tentación de dar respuestas y directrices fáciles.

Una persona tolerante se siente cómoda viviendo con lo desconocido, sin la necesidad impulsiva de obtener resultados rápidos y espectaculares. La vida es un proceso lento y laborioso, y requiere hallar la satisfacción en unos resultados limitados que sólo se obtienen con mucho esfuerzo.

Inspirado en
James D. Guy:  La vida personal del psicoterapeuta  (Ed. Paidós)